Todo comenzó una noche de karaoke cuando le mandamos un mensaje al
abuelo preguntándole el nombre de su pueblo. Aquel personaje nos respondió preguntándonos si íbamos a ir (cabe mencionar que no nos dijo el nombre de su pueblo), y nosotros con unas copas encima dijimos "a huevo mañana nos lanzamos".
Llegamos a Huichapan, la tierra del Mascarita, con un buen atardecer y nos estacionamos frente a una pulquería, encontramos al abuelo en el jardín y nos invitó a comer un buen filete. Después nos llevó a su pueblo, le volvimos a preguntar cuál era el nombre y nos respondió con un "ahorita llegamos" (una vez más cabe destacar que no nos dijo el nombre).
Pasamos un letrero que decía Panhe y nos dijo que a la derecha.
Ese fin hubo feria en Tecozautla y nos lanzamos.
Chelas, jarritos, cena, juegos mecánicos, futbolito, tiro al blanco, aritos y no podía faltar el baile del pueblo.
También experimenté sufrimiento cuando mi sistema digestivo necesitó desahogar, encontrar un baño chido fue una verdadera travesía, ya estaba sudando y hasta pagué el doble de lo que me cobraron.

Terminamos el fin en un balneario de aguas termales bien chido.